ACTIVIDADES

Desde ver pasar el tiempo sentado en el cenador o acurrucarse en el sofá al calor de la chimenea, a no pisar la casa más que para dormir. El abanico de actividades es tan amplio que aquí van algunas de nuestras recomendaciones personales.

Rutas de montaña y senderismo

El entorno es pura montaña, valle y desfiladero. Estas rutas son una pequeña muestra de todo lo que podéis andar por el entorno. En la reserva podéis solicitar la contratación de guías expertos en la zona ciprianolopez1969@hotmail.es , que os facilitarán el acceso y pleno disfrute de la montaña asturiana.

Un paseo por La Molina:

A menos de 20 kilómetros de Camarmeña se encuentra la aldea de La Molina, desde donde sale la senda del río Casaño entre árboles centenarios, principalmente castaños y robles, con una dificultad baja y una duración estimada de 3 horas.

La ruta del Cares desde Poncebos:

Al pie de Camarmeña es, sin duda, la ruta senderista más popular de Asturias. Discurre, hasta el pueblo leonés de Caín, por una senda tallada en la piedra del impresionante desfiladero del río Cares. Se completa en unas ocho horas, con un trayecto de ida y vuelta de 24 kilómetros aproximadamente. Es una ruta de dificultad baja por sus escasos desniveles, pero media por su distancia.

A Bulnes por la Canal del Tejo:

Bulnes es una aldea de no más de 20 habitantes. Es famosa por su intrincado acceso, sus hermosas praderías y por ser el inicio del ascenso al Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu, una de las cumbres más deseadas por los alpinistas.

Es una localidad de visita obligada. Para acceder a Bulnes el visitante tiene dos opciones: recorrer la Canal del Tejo o subir en funicular. Ambas parten desde Poncebos. Lo habitual suele ser subir en el funicular (unos 21€ para los adultos) y bajar por la Canal del Tejo hasta el punto de partida. El descenso a pie son unas dos horas y no tiene excesiva dificultad, por lo que se disfruta aún más el precioso paisaje.

 

Recomendaciones básicas:

1.- Organizar la ruta y consultar el parte meteorológico.
2.- Llevar un buen calzado. Dado que el suelo no siempre es firme, es preferible el uso de botas al de zapatillas de deporte.
3.- Llevar agua. Muchas rutas carecen de sombra, por lo que el riesgo de deshidratación es alto conforme se avanzan kilómetros bajo el sol.
4.- Algo de comida. Es importante llevar comida suficiente para retomar energías y evitar así los desfallecimientos o "pájaras". Los frutos secos y las pasas son el complemento perfecto al bocata o fiambrera.
5.- Ser conscientes de nuestras limitaciones y evitar los riesgos.

Museo del Queso Cabrales.

Si por algo es famosa esta tierra es por su queso artesanal. Para conocer todo de este producto se puede visitar la singular cueva que alberga el Museo del Queso Cabrales. Allí, en visitas guiadas, se explica el ayer y el hoy de este producto con denominación de origen. Al final de la visita, de unos 45 minutos, hay una degustación de queso Cabrales. Es una visita exprés que se puede hacer en una mañana, ya que la cueva-museo está en la carretera a Arenas de Cabrales a muy pocos minutos de Camarmeña.

El oriente asturiano, playas y lugares de interés.

Llanes, la joya turística de Asturias.


A pocos kilómetros encontramos la villa de Llanes y sus fabulosas playas. Arenales como los de Guadalmía, Cuevas del Mar, San Antolín y la siempre enigmática playa de Gulpiyuri. Dignos de ver son, además,los bufones de Pría, declarados monumento natural. Con mar brava, el agua se cuela bajo tierra saliendo con gran fuerza metros más allá de la costa. Al retirarse el mar, el sonido que produce es como un bufido, de ahí su popular nombre.
En un día es posible darse un baño en Llanes por la mañana y, por la tarde, después de comer en Arenas de Cabrales, bajar la comida subiendo a Bulnes. Mar y alta montaña se dan la mano en esta zona del oriente asturiano.

Ribadesella, piraguas y La Cuevona.
Ribadesella es una hermosa villa, fácil de andar y con una amplia oferta hostelera. Es muy popular por ser la meta del Descenso Internacional del Sella. Ofrece al visitante, además, lugares de interés como las pinturas rupestres de la Cueva de Tito Bustillo, o la subida a la ermita de la Guía, cuyas vistas de la costa cantábrica y del interior asturiano son impresionantes.
Como rincón pintoresco, a muy pocos kilómetros de la villa, se encuentra el pueblo de La Cuevona de Cuevas, no muy conocido pero de una belleza simpar. Se accede en coche a través de una gruta horadada en la tierra por un arroyo paralelo a la carretera. El espectáculo natural es digno de ver.

Los lagos de Covadonga y Cangas de Onís.


El río Sella nace en los Picos de Europa y encuentra en la villa de Cangas de Onís un marco ideal para disfrutarlo. En esta villa hay una gran oferta de turismo activo como el descenso en canoa, barranquismo, rutas a caballo, quads, etc.
Su puente romano, realmente medieval, y su singular iglesia y mercado son el punto de partida ideal para acercarse al Santuario de la Virgen de Covadonga, que sorprende al viajero erigido vertical e imponente sobre la montaña.
Tras rendir tributo a la Santina, patrona de los asturianos, solo queda subir por la serpenteante carretera hasta los lagos Enol y Ercina. El acceso rodado está condicionado según las épocas del año, por lo que es posible que el viaje haya de hacerse en autobús desde Cangas de Onís.

¿Oviedo o Gijón?

Popular es la rivalidad entre estas dos ciudades asturianas. La pregunta habitual es: ¿qué te gustó más de Asturias: Oviedo o Gijón? Para dar una respuesta justa hay que visitar ambas ciudades. Son muy fáciles de andar y poseen una amplia oferta turística y cultural.

En la capital, Oviedo , su casco histórico, sorprende por su cuidado estado y por sus pintorescos rincones como la plaza del Fontán,. De singular belleza es la plaza de la Catedral donde podrá fotografiarse con la popular estatua de La Regenta. Puede tomarse unos culines de sidra en su famoso Bulevar de Gascona), pasear por el Campo San Francisco y terminar su visita a Oviedo subiendo al Naranco. Allí, se pueden visitar los monumentos prerrománicos y ver en los días despejados la ciudad de Gijón.

En Gijón se presume de asturianía y cultura de chigre. Prueba de ello son las numerosas zonas sidreras como la del Llano, la Arena y Cimadevilla donde destaca la Plaza del Llavaderu. Es la capital del verano en Asturias. Su oferta cultural y el carácter abierto de su gente la hacen un lugar ideal para el foráneo. Su paseo marítimo es un enorme balcón al Cantábrico. Perderse por Cimadevilla, el barrio pesquero, o ascender al cerro de Santa Catalina para ver el Elogio al Horizonte del escultor Chillida, hacen de Gijón una visita obligada en la que tradición, vanguardia y carácter cosmopolita seducirán al visitante.

A la ida o a la vuelta de la visita a estas ciudades,puede pasarse por el Museo de la Sidra de Nava , que ofrece una visión práctica y amena del mundo de la bebida asturiana por antonomasia.

 

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